El jovencito me excitó

Me apasiona mi trabajo. Escuchar la voz de hombres deseosos de tener placer, de compartir momentos calientes, eróticos, donde la insinuación es siempre lo más excitante, y sentir como ellos gozan con mi melosa y caliente voz caribeña….les vuelven locos…

Los españoles son ardientes, muy sugerentes, saben como conquistar a una dama, a pesar de que sea por teléfono. Me encanta como seducen, lo que dicen, sus piropos, son unos caballeros del sexo, unos tumba polvos como decimos en mi país. Me hacen sentir una mujer deseada, sexy, y a veces, muy caliente.

Mis clientes me conocen bien, saben que hablar conmigo es como despertar un mundo de sensaciones ocultas, de deseos prohibidos, de confesiones muy íntimas… y yo soy la cómplice de sus caprichos más eróticos… y cumplo con las palabras lindas que me deleitan

Tengo uno jovencito casi un guajerito, todos los días, a las doce en punto, llama. Ya se ha convertido en un lindo amigo, sé lo que le apetece tan sólo con pronunciar dos fracesitas calentitas. Yo me describo a diario para él. Le encanta saber la lencería que tengo puesta, como llevo el pelo en ese momento, e incluso el color de mis sábanas. Es muy curioso el yupi.

Me pregunta por mi vida sexual, es el que más se interesa….le pone loco mis aventuras, mis escarceos, mis gustos….pero hay algo en su voz que me parece familiar, y no es sólo el tono, siempre he tenido la sensación de que esa voz la escucho a diario en otra parte. Es algo que me excita, pero a la vez me intriga… ¿quién ese bebito con el que todas las noches tengo una tórrida relación?.

Por las veces que se corre conmigo, es joven muy activo, y debe ser un semental, llega a tener conmigo dos intensos orgasmos como mínimo en una hora… noto siempre su respiración, sus palpitaciones, sus profundos gritos y sus intensos gemidos, y eso me vuelve loca…. Sobre todo cuando confiesa que soy su diosa, su mamacita, su linda mujer, el cuerpo caliente y sabroso con el que sueña todas las noches… y los días.

Es un amor, capaz de combinar las palabras más dulces con las más sucias. Capaz de ser sugerente y a la vez morboso…

Me comenta siempre con todo lujo de detalles como está su cuerpo, y si es verdad, es un adonis desteñidito , con un pito siempre erecto, y siempre solo conmigo… es un amante virtual. Mi cliente deseado, pero no dejo de pensar donde he escuchado esa voz tan varonil, sugerente, y tan sexual.

¿La verdad? Me encanta ser solo suya… su mamacita, la única que le transmite el placer que desea a diario, pero mi curiosidad por saber a quien pertenece esa voz tan sexual, me corroe, me abruma, aprisiona mi mente…

Bajo todas las mañanas a tomar un cafecito a un sitio donde me siento bien, pero no es nadie de esa cafetería, ni tampoco donde compro, ni siquiera alguien de mi entorno, de mi círculo de amigos, y he llegado a un momento donde me obsesiona saber quien es, quien me excita de esa manera, quien hace que a las doce de la noche procure estar siempre dispuesta para cumplir sus fantasías y las mías…

Pero… lo adiviné, de la manera más tonta, pero estando muy alerta a las voces de todos y cada uno de los hombres que me rodean…

Entraba al portal de mi casa un día, cuando mi joven vecino, pronunció una vez más, los buenos días. Si! Era él, pero debía asegurarme…así que le pregunté si veía bien la televisión, que a mi me daba apagones. De manera muy correcta me explico como debía volver a re-sintonizar los canales….síiiiii, era él estaba segura, y me encantaba como me miraba a los ojos…. El yupi del piso de arriba, tan jevito, tan guapo y cortés… no me cabía la menor duda….bufff, que pivón, como dicen acá, siempre me gustó, pero jamás pensé que pudiera ser él.

Estuve todo el día nerviosa, esperando que sonara el teléfono a las doce, nuestra hora bruja… esa que siempre deseo que llegue….y que nunca quiero que termine…

Me preparé para un nuevo encuentro telefónico, pero lo hice como si hubiera quedado con mi príncipe azul. Me depilé, fui a la peluquería, me compre una lencería lindísima , e incluso ordené la casa… era como si él entrara todas las noches en ella a través de su voz, de sus inquietantes y sensuales palabras eróticas. Pero ahora ya sabía quien era, y eso si que me excitaba de manera muy especial.

Cené pronto, y deseaba crear un clima especial…un baño de espuma y esencias me relajó hasta la hora que comenzaba mi trabajo….tan sólo me sequé por encima, y dejé que el calor de la habitación hiciera el resto, me encantaba fantasear ante el espejo…ver mi cuerpo desnudo, acariciarlo, y posar solo para mi…